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Vivier Romain @g. Aparcacoches

El vivero romano de los Sardinaux

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El vivero de los Sardinaux ofrece a los visitantes una visión general del arte de vivir romano, entre gastronomía, ingeniería y la dulzura mediterránea.

Estilo de vida Romain

El yacimiento de Les Sardinaux, ya mencionado en el siglo anterior por Aristide Fabre, criador de gusanos de seda y arqueólogo aficionado de Sainte-Maxime, fue excavado oficialmente en octubre de 2002. Las excavaciones han sacado a la luz numerosos restos arqueológicos: ánforas, morteros, vajilla, jarrones de cristal y botellas, que datan de finales del siglo I y principios del II. Estos hallazgos confirman la presencia de una villa romana en las inmediaciones del yacimiento.

Tallados directamente en la roca y sumergidos a orillas del mar, los antiguos viveros dan testimonio del refinamiento de las villas marítimas romanas. Estas ingeniosas instalaciones combinaban el placer para la vista con el arte de vivir: situadas en emplazamientos con unas vistas panorámicas extraordinarias, servían como auténticos frigoríficos.

Situados cerca del lugar donde se celebraban las comidas, permitían conservar el pescado y los mariscos vivos, listos para ser degustados: los manjares se consumían crudos, simplemente mojados en garum, una salsa romana elaborada a base de intestinos de pescado fermentados.

Al abrigo del mistral, el vivero de Les Sardinaux ilustra a la perfección este saber hacer. Con una superficie de 35 m², está dividido en dos estanques casi iguales por un muro de piedra. Dos canales de un metro de profundidad conducen el agua y permiten que circule libremente: este ingenioso sistema favorecía tanto el almacenamiento separado de los pescados y los mariscos como la oxigenación del agua.

Riqueza del patrimonio histórico

En 2001, cuando Encarnation y Patrick Roynette compraron la finca vinícola de Les Beaucas, no se imaginaban que, unos años más tarde, harían allí un sorprendente descubrimiento.

Fue mientras labraban la tierra en agosto de 2010 cuando sacaron a la luz piezas únicas y cargadas de historia: tejas de chimenea, sílex, vidrio, vajilla… ¡la vida romana en todas sus facetas! Incluso se encontró una firma, la de Cosidi Primi, alfarero de Fréjus hace dos mil años.

Este hallazgo convierte la finca de Les Beaucas en un lugar donde el placer del vino se entremezcla con la riqueza del patrimonio.

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